Los preparativos para la Fiesta Nacional de la Vendimia 2025 ya comenzaron a avanzar. “Guardiana del vino eterno” se realizará el 8 y 9 de marzo, en el Teatro Griego Frank Romero Day, y contará con la dirección de Franco Agüero y cerca de mil artistas en escena, los responsables de dar vida a esta tradicional celebración.
Mientras los bailarines seleccionados se preparan para comenzar a dar forma a la fiesta máxima, un grupo de 50 mujeres y algunos varones, trabaja para la confección del vestuario.
Una vez más, el responsable del área de vestuario será Adrián Di Carlo, quien también lo hizo en el 2023, y de acuerdo con lo expresado por el profesional, este año se confeccionarán 9.500 prendas. De ese total, unas 2.850 serán todas nuevas y el resto, recicladas.
“Este año se ha determinado, por una cuestión de abaratar gastos, que el 80% de las vestimentas fueran parte del patrimonio vendimial, es decir, prendas que se utilizaron en la edición anterior, mientras que el 20% restante será nuevo”, expresó Di Carlo.
Respecto a los colores que predominarán en el escenario, Di Carlo aseguró que hay mucho colorido, pero también mucho clásico. Esto se da sobre todo porque el director, Franco Agüero, es un artista muy tradicional que siempre apuesta por lo sobrio.
Asimismo, destacó que la gente este año se sorprenderá por un efecto visual que se observará en los trajes, para lo que están trabajando muchísimo.
La Vendimia, como terapia
Silvia Lobos es una de las tantas mujeres que este año tendrá la responsabilidad de que los trajes luzcan impecables. Este 2025 cumple 32 años trabajando en Vendimia y, una vez más, se desempeña en el área de planchado. Este es uno de los trabajos de los más sacrificadas, sobre todo, por el calor agobiante que se registra en Mendoza, con temperaturas por encima de los 36 grados.
Mientras hace una pausa en su trabajo, Silvia cuenta que este año es muy especial, ya que tal vez sea el último que trabaje en Vendimia y eso le genera mucha nostalgia y agradecimiento, porque gracias a este trabajo pudo afrontar el dolor de perder a un hijo.
La vida de Silvia no ha sido fácil, siempre ha luchado para mantener a sus hijos y hace un año y medio, cuando uno de ellos murió, su vida se desmoronó.
“No se puede explicar el dolor que se siente. Sin embargo, sí puedo decir que pese a que mi otro hijo no quería que yo trabajara acá, la psicóloga me lo recomendó y no se equivocó. En este espacio encontré una manera de salir adelante, la Vendimia ha sido mi terapia”, explicó.
Todos los días, Silvia junto a sus compañeras ingresan a las 8 y terminan la jornada a las 15. Al terminar, además de descansar en su hogar, la mujer también trabaja en diferentes casas de familia.
“Cuando no estoy con este trabajo, me desempeño como cocinera en siete casas. Además, realizo algunos planchados, pero sólo de camisas, nada más“, contó Silvia y agregó que “en una de las casas trabaja hace 22 años”.
“Antes lo hacía en paralelo con Vendimia, pero este año decidí bajar un cambio porque ya no estoy para esos trotes. El cuerpo también me pide un descanso”, contó.
Sobre su amor por Vendimia, expresó que siempre lo sintió. “Es algo heredado de la familia, de hecho, ahora estoy incentivando a mi nieta para que baile, así el día de mañana puede lucirse en el Frank Romero Day“, contó.
Debut en Vendimia
Así como Silvia lleva 32 años al servicio de la Fiesta Nacional de la Vendimia, Alison experimenta este año su “primera vez” en la celebración máxima de los mendocinos.
La joven tiene 19 años, es estudiante de Diseño Escenográfico y vio la oportunidad de trabajar en Vendimia no sólo por lo económico, sino por la experiencia que este desafío le deja a su vida profesional.
Alison junto a seis compañeros tienen la responsabilidad de realizar el vestuario especial. “Se trata de los accesorios y todo lo que acompaña a los artistas. No tenemos un guión especial, sino que confeccionamos los diseños de acuerdo con lo que nos van solicitando”, contó.
Fuente: www.elsol.com.ar


