Un crimen cargado de violencia sacudió este martes por la noche al departamento de Maipú. El hecho de sangre sucedió en una vivienda y local de tatuajes de calle Juan Martínez 713 del barrio Canciller, donde la policía halló el cadáver de un hombre envuelto en una lona de pileta y atado con alambre.
El cuerpo tenía una lesión en la ceja izquierda, otra en la cabeza y una soga en el cuello, con signos de estrangulación. En los primeros momentos de la investigación, la Justicia no pudo identificar el cuerpo, ya que el uso del sistema biométrico no dio resultados positivos. Los pesquisas intentan determinar el tiempo que llevaba sin vida, debido a que existe una teoría de torturas durante dos días.
Por el asesinato quedaron detenidos uno de los moradores del domicilio, un tatuador identificado como Federico Lorca, de 48 años, y un amigo suyo de 29 años. La víctima fue un hombre que ingresó al domicilio y hubo una pelea donde se encuentra el local “Adrenaloide”.
Una teoría del caso sostiene que la secuencia sangrienta se activó a las 19.30, cuando un hombre se presentó en la base de la Comisaría 29ª, en Gutiérrez, en bicicleta y visiblemente alterado. “Casi no respiraba de los nervios”, aportó una fuente a El Sol, que reveló el hecho.
Según explicó, momentos antes llegó a realizarse un tatuaje cuando detectó que algo no estaba bien en el local. Afirmó que una persona pedía auxilio y que, por temor a que se tratara de un hecho de violencia, decidió acudir a las autoridades; sumado a que había visto al hombre que debía tatuarlo con sangre.
A pesar de que la vivienda en cuestión está bajo la jurisdicción de la Comisaría 54ª, el efectivo de la citada dependencia que recibió el aviso actuó de forma inmediata. Se colocó el chaleco antibalas y se dirigió al lugar señalado. Al llegar, se encontró con dos hombres en el exterior del inmueble. Uno de ellos —el amigo del morador de casa— tenía manchas de sangre visibles en el pantalón y un elemento cortante cerca suyo. Ambos fueron aprehendidos en el acto, ya que la situación indicaba que un hecho grave acababa de ocurrir.
Bajo directivas de una ayudante fiscal, los uniformados ingresaron a la vivienda. En una de las habitaciones, los agentes detectaron un bulto sospechoso, cubierto con una lona azul. Al revisar el envoltorio, encontraron un cadáver todo apuñalado. Según los primeros datos, se trató una persona conocida del principal sospechoso, pero durante la madrugada de este miércoles no había sido identificada.
Los restos presentaban signos de violencia y había sido envuelto con una carpa de pileta sujeta con alambre, lo que indicó prima facie un intento de ocultamiento. Con respecto al hombre acribillado, concluyeron que podría ser de la zona y no tenía parentesco alguno con el tatuador, descartando que se trate de un familiar como se creía en un principio.
De inmediato se convocó a personal de Policía Científica y a efectivos de la Unidad Investigativa de Maipú, quienes iniciaron las tareas de recolección de pruebas en la escena. Allí dieron con una tijera que pudo haber sido utilizada en el ataque. También se trabajó con el testimonio del hombre que alertó a la policía, quien fue individualizado y quedó a disposición de la Justicia como testigo. Efectivos de la División Homicidios se sumaron con el paso de los minutos.
Los primeros indicios indicaron que la víctima y Lorca mantenían un conflicto previo. Según fuentes cercanas a la investigación, la discusión se tornó violenta y terminó de manera fatal. “El conflicto se habría iniciado al mediodía y hubo pedidos de auxilio. Los vecinos contaron eso y llamaron al 911”, describieron habitantes del sector a este diario.
Las fuentes aportaron que la autopsia iba a desarrollarse durante la madrugada de este miércoles en el Cuerpo Médico Forense, que determinará la causa del deceso. Por lo que agregaron los pesquisas, ambos detenidos quedaron alojados en la Comisaría 49ª a disposición de la fiscal Claudia Alejandra Ríos, quien se presentó en la escena.
Desde el entorno policial destacaron la rápida intervención del efectivo de la Comisaría 29ª, que a pesar de no tener jurisdicción directa, se desplazó con celeridad ante la posibilidad de que se estuviera produciendo un hecho de violencia en el domicilio. Esa respuesta fue clave para evitar una posible fuga de los sospechosos y preservar la escena.
Fuente: www.elsol.com.ar


