El estudiante que googleó “aorta, arteria” minutos antes de asesinar a su mejor amiga en Mendoza

El femicidio de la joven universitaria Malén Ledesma, ocurrido en diciembre del 2023 en Luján, llegará a debate por jurado con un joven de 25 años arriesgando perpetua. Los detalles del hecho de sangre.

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El 8 de diciembre de 2023, Malén Ledesma se tomó su última selfie a las 19.36 en el asiento del acompañante de una Toyota Hilux blanca. Sonreía con sus anteojos de marco oscuro y su remera azul, sin saber que once minutos después, Iván Gabriel Juárez Cruz buscaría en Google las palabras “aorta, arteria” para encontrar el punto exacto donde clavarle un cuchillo.

La historia que emerge de la instrucción judicial revela no solo un femicidio brutal, sino la premeditación fría de un joven que transformó un día de termas en una pesadilla que terminó en la ruta 82, kilómetro 31, donde Malén murió desangrada tras ser apuñalada cuatro veces en el cuello. Hace pocos días, la Justicia ordenó que el sospechoso que tiene la causa vaya a debate arriesgando la pena de prisión perpetua, tal como publicó El Sol.

Su defensa intentó hacer caer la teoría de la fiscal de Homicidios Andrea Cecilia Lazo, pero no lo consiguió y deberá sentarse en el banquillo de los acusados de un juicio por jurado. La investigación para complicar a Juárez fue contundente. La incorporación de pruebas científicas más testimoniales lo dejaron en un rincón sin salida.

De acuerdo con la información a la que accedió este diario, los investigadores encontraron en el teléfono de Juárez la evidencia más escalofriante del caso: su historial de búsquedas del día del crimen.

A las 14.32 había buscado en su teléfono celular “termas de cacheuta hotel”, aparentemente planificando el día que iba a pasar con su amiga, oriunda del sur del país y estudiante de la UNCuyo. Pero a las 19.47, apenas tres minutos antes del ataque, escribió en el buscador las palabras que revelarían su verdadera intención.

“Aorta y arteria”, tecleó mientras Malén, sin sospechar nada, seguía tomando fotografías del paisaje montañoso mendocino. La búsqueda lo llevó a un enlace de Google que mostraba con precisión la ubicación de la arteria principal en el cuello humano. Dos minutos después, volvió a buscar “termas de cacheuta hotel”, como si quisiera borrar el rastro de lo que estaba por hacer.

El análisis forense confirmó que las heridas que causaron la muerte de la joven universitaria fueron dirigidas con precisión quirúrgica hacia las arterias que había estudiado minutos antes. No fue un crimen descontrolado: fue una ejecución planificada porque el sospechoso, entendieron los pesquisas, no soportaba que la joven estuviese de vinculada sentimentalmente con otro joven.

La amistad que se volvió obsesión

Malén e Iván se conocieron en 2019 en una residencia estudiantil de UNCuyo. Ella estudiaba Filología Inglesa, él Traductorado de Inglés. Lo que comenzó como una amistad universitaria se convirtió, según testimonios de familiares que declararon en la instrucción de Lazo, en algo unilateral y tóxico.

La madre de Malén declaró que siempre había percibido que Iván “esperaba más de la relación de amistad que tenían”. Su intuición maternal resultó ser profética. Durante cuatro años, Juárez formó parte del círculo íntimo de la joven, visitaba su casa, conocía a sus padres e incluso era aceptado por la familia como el “mejor amigo”.

El quiebre llegó cuando Malén comenzó una relación amorosa con un joven a mediados de 2023. Los padres de la chica recordaron en el expediente que cuando su hija le contó a Iván sobre su nueva relación, él “inmediatamente la bloqueó de las redes sociales y cortó comunicación con ella”. Malén no entendía qué había pasado con su amigo.

El papá de Malén fue más directo en su testimonio: creía que el conflicto habría empezado por los celos que le producía a Iván que ella estuviera con el otro muchacho. La joven había proyectado irse a España con su novio cuando terminara la carrera, un plan que Juárez nunca llegó a aceptar.

El diálogo entre Malén e Iván se había reanudado apenas un mes antes del femicidio, después de meses de silencio. Las conversaciones de WhatsApp analizadas por los peritos demostraron que retomaron el contacto el 4 de diciembre de 2023, solo cuatro días antes del crimen.

El 8 de diciembre, la víctima envió un mensaje a su padre a las 12.30: “No nos prende el fuego”, refiriéndose a las dificultades para encender una fogata en las termas. A las 19.20, le respondió a una broma de su papá: “Nos habría ahorrado un montón de tiempo”. Fue su último mensaje o contacto virtual con que tuvo con ella.

En esos mismos minutos, Juárez estaba llevando a cabo su búsqueda mortal en internet. Los registros muestran que a las 19.20 buscó nuevamente “termas de cacheuta hotel”, posiblemente para ubicarse mejor en el lugar elegido para el crimen.

Una mujer y su pareja fueron los primeros en ver la escena. Circulaban por la ruta 82 con sus tres hijos menores cuando observaron una camioneta Hilux blanca estacionada en la banquina. Uno de ellos dijo que había un hombre y una mujer parados al costado de la camioneta del lado del acompañante. Agregaron que el sujeto le pegaba a la chica que estaba apoyada en el rodado y había sangre en el piso.

Esos testimonios revelaron la frialdad del femicida: inmediatamente, al ver a la pareja, soltó a la chica que cayó al suelo llena de sangre. Luego subió a la camioneta, la puso en marcha y “pisó la espalda de la chica” con la rueda trasera del lado del acompañante, y pasó por al lado de ella a toda velocidad.

Uno de esos testigos, quien tenía formación en Policía Científica, intentó salvar a Malén. Al acercarse, la dio vuelta y vio que tenía puñaladas en el cuello, le salía mucha sangre de la aorta, trató de contenerla, pero rápidamente se desvaneció y falleció.

La confesión espontánea

Lo cierto es que, después del hecho, la alerta ingresó al 911. Y en ese momento comenzó otra historia, la de la captura, debido a que Juárez se fugó de la escena. La persecución policial terminó en las calles de Chacras de Coria.

Cuando los efectivos interceptaron la Hilux blanca en la esquina de Viamonte y Pueyrredón, Juárez bajó del vehículo con las manos ensangrentadas y pronunció las palabras ante los policías que terminaron de cerrar las sospechosas: “Decime que no la maté, dejé el cuchillo en el interior de la camioneta”.

Los efectivos hallaron exactamente lo que había confesado: un cuchillo con mango rojizo manchado de sangre en el interior del vehículo, junto con la remera ensangrentada que vestía durante el ataque, la billetera de Malén y sus pertenencias personales.

Las heridas de la lucha

El examen forense reveló que Malén luchó desesperadamente por su vida. Su cuerpo presentaba múltiples heridas defensivas en las manos, excoriaciones en todo el cuerpo y cuatro lesiones punzocortantes mortales en el cuello, algunas de hasta 6 centímetros de profundidad.

Juárez también llevaba marcas: 15 lesiones diferentes catalogadas por el Cuerpo Médico Forense, desde excoriaciones en el rostro y torso hasta heridas cortantes en los antebrazos. Pero la prueba más contundente estaba bajo sus uñas: el laboratorio de Genética Forense confirmó que poseía material genético de Malén, una evidencia irrefutable durante la instrucción, debido a que gracias a este combo fue imputado, le dictaron la prisión preventiva y el expediente fue a juicio.

Las manchas de sangre encontradas en la camioneta también contaron su propia historia. Los peritos de Policía Científica determinaron que Malén había estado inicialmente en el interior del vehículo, donde se produjeron las primeras agresiones, para luego “desplazarse hacia afuera originando las manchas de sangre en el exterior de la camioneta, donde estuvo en contacto hasta que deslizó, es decir fue cayendo hacia el piso”, se desprende de la causa que lideró Lazo, coincidiendo con lo que aportaron los testigos.

El perfil del femicida

La pericia psiquiátrica realizada a Juárez por el Cuerpo Médico Forense destruyó la teoría de la defensa sobre una supuesta amnesia, debido a que aseguró “no recordar” haber matado a su amiga. Los profesionales determinaron que el imputado “manipulaba y distorsionaba la información de acuerdo a sus intereses, intentando en todo momento brindar una imagen socialmente aceptable, ingenua y comprometida de sí mismo”.

Por su parte, para contextualizar el crimen dentro del marco de la violencia de género, teoría que intentó hacer caer la defensa para evitar llegar a juicio con una calificación que prevé prisión perpetua, la fiscalía convocó a Diana Maffia, doctora en Filosofía y experta en epistemología feminista. Su testimonio fue fundamental para entender las dinámicas de poder que llevaron al femicidio.

Maffia explicó que la violencia de género “no se limita a un vínculo interpersonal o de pareja, sino que se enmarca en un contexto estructural de vulnerabilidad para las mujeres”. En el caso de Malén, la experta identificó patrones típicos del “femicida beta”: hombres “más inseguros, que necesitan reafirmarse teniendo poder sobre la mujer, que necesitan generar un vínculo de dependencia para sentirse más seguros”.

Fuente: www.elsol.com.ar

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